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jueves, 27 de noviembre de 2014

EL DESAYUNO COMO SECRETO PARA BAJAR DE PESO


Lo peor que podemos hacer para bajar de peso es saltarnos el desayuno. Se ha establecido que tomar un desayuno rico en proteínas mejora, de manera sustancial, el control del apetito y reduce la ingesta nocturna de alimentos ricos en grasa o azúcar. 

Desafortunadamente, y comenzando por quien suscribe, esa costumbre ha ido siendo reemplazada por el ayuno o el consumo de un simple café o un jugo por las mañanas. Se sabe que desayunar alimentos ricos en proteínas incrementa, en los adultos jóvenes, los niveles de dopamina. Esta sustancia química estimula los sentimientos de recompensa de comida, por eso quienes no desayunan (y se privan de esa recompensa en las mañanas) experimentan durante el día el incremento de las ganas de picar y comer.

En ese orden de ideas, desayunar bien puede reducir la ansiedad de comer alimentos dulces durante el día, así como mitigar el riesgo de consumir grandes cantidades de comida grasosa y salada al final de la jornada, que es cuando menos posibilidades se tiene de quemar calorías extra. 

Los niveles de dopamina suelen estar aumentados en personas con sobrepeso u obesidad, lo que significa que ellas necesitan mucho más estímulo (es decir, mayor cantidad de comida) para poder obtener sentimientos de recompensa. Conocer a fondo la forma como la dopamina interviene en la regulación del apetito, podría llevar a mejoras decisivas en la prevención de enfermedades como la obesidad y la diabetes y su tratamiento.

miércoles, 28 de mayo de 2014

DIETA SANA FAVORECE EMBARAZOS A TERMINO


Una dieta rica en fruta, verdura, cereales integrales y algunos tipos de pescado parece ser capaz de reducir el riesgo de parto prematuro. Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un estudio realizado sobre 66.000 embarazadas noruegas y cuyos resultados se han presentado públicamente a través de la revista académica británica BMJ (British Medical Journal), editada por la British Medical Association (Asociación Médica Británica).

En el estudio, el cual fue llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, el Hospital Universitario Sahlgrenska también en Gotemburgo, y el Instituto Noruego de Salud Pública, se trabajó con información sobre qué habían comido y bebido las participantes desde que quedaron embarazadas.

El equipo de la investigadora Linda Englund-Ögge, de la Academia Sahlgrenska, dependiente de la Universidad de Gotemburgo, también tuvo acceso a la información sobre el estilo de vida general de cada mujer, su nivel educativo, las condiciones de vida, su nivel de ingresos económicos, peso, nivel de actividad física, incidencia del tabaquismo, nivel de consumo de alcohol, cantidad de hijos y factores médicos como un historial de parto prematuro.

Los resultados muestran que el grupo de mujeres con dietas más saludables durante el embarazo presentaba en promedio un 15 por ciento menos de riesgo de parto prematuro en comparación con las que siguieron las dietas menos saludables. La correlación se mantuvo después de tener en cuenta la influencia de otros diez factores de riesgo conocidos para el parto prematuro.

Conviene matizar, tal como apunta Englund-Ögge, que los resultados del estudio no implican que las mujeres embarazadas deban seguir rigurosamente una dieta sana. Pueden permitirse algunos caprichos con alimentos muy sabrosos aunque poco sanos. Lo importante es que estos caprichos no se conviertan en la norma, sino en la excepción.

martes, 11 de marzo de 2014

DIETAS PROTEICAS EN LA MEDIANA EDAD RECORTAN LA VIDA


Millones de estadounidenses de mediana edad comen cada día filetes, hamburguesas con queso y otras comidas ricas en proteína.

Ahora, dos estudios hallan que las dietas ricas en carne y queso, cuando se consumen en la mediana edad, podrían reducir la esperanza de vida de las personas.

Pero en un giro sorprendente, el mismo equipo de investigadores halló que comer mucha proteína animal en la vejez podría en realidad hacer lo contrario.

"La investigación muestra que una dieta baja en proteína en la mediana edad es útil para prevenir el cáncer y la mortalidad en general", comentó en un comunicado de prensa de la Universidad del Sur de California la coautora del estudio, Eileen Crimmins, catedrática AARP de gerontología de la universidad. "Pero también proponemos que en la vejez, quizá sea importante evitar una dieta baja en proteína para permitir el mantenimiento de un peso saludable y proteger de la fragilidad".

Los hallazgos aparecen en la edición del 4 de marzo de la revista Cell Metabolism

En el estudio, los investigadores observaron datos de más de 6,800 adultos a partir de la mediana edad en EE. UU. Hallaron que las personas de 50 años que obtenían más del 20 por ciento de sus calorías a partir de la proteína animal (sobre todo carne o lácteos) tenían un riesgo cuatro veces más alto de morir de cáncer o diabetes. Todos presentaban un aumento de casi el doble en la muerte por cualquier motivo en los 18 años siguientes, en comparación con las personas que llevaban unos regímenes con menos proteína.

Incluso las personas de mediana edad que solo consumían niveles "moderados" de proteína animal tenían un aumento de tres veces en el riesgo de muerte por cáncer, reportaron los investigadores.

El aumento en el riesgo de muerte fue mucho más bajo o no existía en las personas de 50 años que consumían una dieta rica en proteína principalmente vegetal, añadieron los investigadores.

Pero el estudio también halló que las personas a partir de los 65 años que consumían cantidades altas de proteína animal tenían un riesgo de morir de cáncer un 60 por ciento más bajo, y un riesgo de muerte por cualquier causa un 28 por ciento más bajo, en comparación con las personas que evitaban la carne y los lácteos a esa edad. Se observaron beneficios similares en los mayores que tenían unos niveles moderados de ingesta de proteína.

"La mayoría de estadounidenses comen más o menos el doble de la proteína que deberían, y parece que el mejor cambio sería reducir la ingesta diaria de todas las proteínas, pero sobre todo de las proteínas derivadas de animales", al menos en la mediana edad, apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad del Sur de California el autor principal del estudio, el Dr. Valter Longo, quien trabaja en la universidad. "Pero no lleve la reducción de la proteína a un extremo, ya que puede pasar de protegerse a mal nutrirse muy rápidamente".

Un segundo estudio, esta vez llevado a cabo con ratones, halló que una dieta rica en proteína y pobre en carbohidratos recortaba la vida de los roedores.

En general, los hallazgos proveen "evidencia convincente de que una dieta rica en proteína, sobre todo si las proteínas se derivan de los animales, es casi tan mala como fumar para la salud", advirtió Longo en un comunicado de prensa de la revista. Longo fue el autor principal del estudio llevado a cabo en humanos.

Los efectos del consumo de proteína sobre el riesgo de una persona de muerte precoz podrían deberse en parte a la activación de una hormona natural del crecimiento y a un factor del crecimiento celular conocido como IGF-1, explicaron los investigadores.

"La actividad de esos factores y el peso corporal declinan notablemente de forma natural con el envejecimiento, lo que podría explicar por qué las personas mayores no solo se beneficiaron, sino que pareció irles peor, si consumían una dieta baja en proteína", señaló Longo.

Los investigadores creen que los estudios fomentarán la comprensión sobre los vínculos entre la dieta y la salud.

"Hemos mostrado explícitamente por qué las calorías no son todas iguales. Hay que ver de dónde vienen las calorías y cómo interactúan", planteó en un comunicado de prensa de la revista Steve Simpson, autor principal del estudio con ratones.

"Esta investigación tiene implicaciones enormes sobre la cantidad de comida que consumimos, nuestra grasa corporal, nuestra salud cardiaca y metabólica, y en última instancia, sobre la duración de nuestras vidas", aseguró Simpson, investigador de la Universidad de Sídney, en Australia.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare FUENTES: University of Southern California and Cell Metabolism, news releases, March 4, 2014
HealthDay

miércoles, 29 de enero de 2014

MITOS ACERCA DE LAS DIETAS


La apariencia física se ha convertido casi en obsesión para muchas personas que miran con lupa las calorías, componentes, beneficios y perjuicios de los alimentos que incluyen a diario en su alimentación. Y no es un tema baladí. Existen multitud de falsos mitos que rondan en torno a ciertos alimentos, que pueden perjudicar seriamente a la salud. 
Los conceptos de dieta y alimentación se confunden en muchas ocasiones. Los simplificamos a la ingesta de alimentos aislados, elegidos por sus propiedades más significativas. Esto nos puede  conducir  a  descuidar  otros  aspectos fundamentales  tales  como la interacción entre nutrientes, el balance energético global y  la estructura de las diferentes comidas.
El bombardeo constante al que nos vemos sometidos diariamente a través de noticias, publicidad, internet, consejos de amigos y familia pueden confundirnos e inducirnos a error. Lo peor es que obedecer a todas las falsedades que rondan a nuestro alrededor puede llevarnos a perder la salud.
Estos son los mitos mas comunes que hay que destruir respecto a las dietas:
  • La sal engorda: la sal retiene líquido en nuestro cuerpo, pero no genera grasa corporal. El agua retenida aumenta el peso corporal, pero, en el momento en el que dejamos de comer sal en exceso, recuperamos el peso inicial.
  • Las espinacas potencian la fuerza: a Popeye puede ser. ¡A nosotros no! Las espinacas nos aportan fibra, vitamina K, B9 y A, potasio y un poquito de hierro y muy pocas Kilocalorías. El mito de las espinacas y el hierro es simplemente eso, un mito. La cantidad que aporta de este mineral es bastante insignificante, aparte de ser menos eficaz que el que aportan los alimentos de origen animal.
  • El agua engorda durante las comidas: ¡falso! El agua engorda lo mismo antes, durante y después de comer: ¡Nada! El agua tiene 0 kilocalorías. No engorda.
  • La cerveza engorda: si sólo bebes una lata, ¡no incrementas tu peso! Todo depende de la cantidad. El  alcohol y los carbohidratos que contiene, que varían según el  tipo de cerveza,  aportan entre 35 y 40 kcal/ 100 gr. En una lata de cerveza podemos ingerir entre 100 y 120 kcals.
  • El pan engorda: depende de la cantidad y de la variedad. El problema aparece cuando acompañamos todas las comidas con pan, que supone un extra difícil de cuantificar y controlar. ¡Pero un poco de pan no hace daño!
  • Los productos lácteos perjudican la salud: depende del contenido en grasa que tengan los productos lácteos que consumamos y de la cantidad. Si no existe intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de vaca, no son perjudiciales para la salud.
  • Los productos lights adelgazan y los productos 0% grasas son más saludables: un alimento light que, por definición, aporta menos calorías que su homólogo no light, puede aportarnos demasiada energía, más de la necesaria (por ejemplo las patatas fritas light). Además, puede ser que un producto 0% grasa contenga otros nutrientes que nos aporten más calorías, como los carbohidratos y las proteínas.
  • Los productos integrales engordan menos: si tienen exactamente la misma composición que los hechos con harina refinada, sí, aunque no de forma espectacular. 100 gramos de pan blanco aporta 260 kilocalorías, mientras que 100 gramos de pan integral aporta 230 Kcal. La diferencia radica en que el pan integral es más rico en fibra, vitaminas y minerales. Así que no te engañes, unas magdalenas integrales no dejan de ser magdalenas, con mucha grasa y azúcar, aunque la harina para su elaboración sea integral.

miércoles, 8 de enero de 2014

CUIDADO CON LAS DIETAS HIPERPROTEICAS...!!!


Las dietas hiperproteicas, como la famosa Dieta Dukan, aumentan las posibilidades de padecer piedras en el riñón, entre otras enfermedades renales, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada.

De este modo, según han visto estos investigadores, este tipo de dietas puede empeorar los marcadores urinarios y morfológicos del riñón. Además, entre las patologías que pueden provocar destaca la nefrolitiasis (cálculos renales), debido a una disminución drástica del citrato urinario, un inhibidor de la cristalización de sales de calcio; un aumento del calcio urinario y un descenso del pH de la orina.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores trabajaron con 20 ratas Wistar, que se dividieron en dos grupos de 10. El primero de ellos consumió una dieta hiperproteica en la que el nivel de proteína representaba el 45% de los nutrientes ingeridos, mediante la administración de suplementos de hidrolizados proteicos comerciales. Mientras que el otro grupo actuó como control y siguió una dieta normoproteica. El seguimiento fue realizado durante 12 semanas.

Los resultados demostraron que las ratas que siguieron una dieta hiperproteica perdieron hasta un 10 % de peso corporal en este tiempo. Además, el citrato urinario de estas ratas fue un 88% inferior, y el pH urinario, un 15% más ácido. 

Por su parte, el peso del riñón de los animales sometidos a una dieta hiperproteica aumentó un 22%, y también se incrementaron en un 13%, el área glomerular y un 32%, el área mesangial.

Por todo ello, la doctora Virginia Aparicio García-Molina, perteneciente al departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, apuesta por “realizar un control exhaustivo” de aquellas personas que se someten a una dieta hiperproteica, como es el caso de la dieta Dukan, “ya que los efectos adversos que este tipo de dietas pueden tener sobre su salud a largo plazo son importantes”.

La investigadora advierte asimismo que los efectos negativos que las dietas hiperproteicas tienen sobre el riñón dependen también de la presencia de otros nutrientes en la dieta. “El consumo elevado de frutas y verduras hace que el riesgo de que se formen cálculos renales sea menor, algo que probablemente se deba al alto contenido de potasio y magnesio de éstas, que compensan la acidez de la dieta alta en proteínas”, concluye 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

QUERES SABER CUALES SON LAS BEBIDAS QUE MAS ENGORDAN?


Las calorías y la composición nutricional de los alimentos que nos llevamos a la boca suelen estar en el centro de atención a la hora de iniciar una dieta, pero pocas veces reparamos en lo que tomamos para hidratarnos o para acompañar las comidas. Una manera inteligente de eliminar los kilos de más sin someternos a una dieta muy estricta es eliminar de nuestra ingesta las bebidas que engordan o nos hacen retener líquidos por su alto nivel de sodio.

De hecho, una encuesta del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) sobre hidratación en Argentina encontró que se toman los dos litros diarios que recomienda la OMS, pero que sólo el 21% del total es agua pura. El resto son bebidas saborizadas o infusiones con azúcar, principalmente mate.

El primer enemigo es el alcohol, que tiene mucha incidencia a la hora de aumentar de peso. Esto puede explicarse en función de la actividad del hígado: mientras este órgano trabaja para quemar el alcohol que el cuerpo ingiere, no puede quemar las grasas que el proceso del organismo precisa. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal y una de sus consecuencias es que hace que sintamos más hambre.

Otro hábito a erradicar es el consumo de refrescos edulcorados: podrás notar una rápida pérdida de peso con solo eliminarlos de tu dieta. Los azúcares añadidos significan calorías directas y más aún con los siropes de jarabe de maíz que se usan actualmente en muchas bebidas y cuyos efectos están siendo estudiados como causantes de la obesidad epidémica en Estados Unidos.

Las bebidas light o bajas en calorías son una buena opción, pero el exceso no es conveniente. Aunque no hay todavía investigaciones concluyentes al respecto, lo cierto es que existe una posibilidad de que influyan en el aumento de peso. Para compensar la falta de azúcar, estas bebidas contienen edulcorantes artificiales y un exceso de sodio (un 200% más), lo que provoca que se retenga líquido. En consecuencia, además de aumentar peso, genera un problema para los riñones y el hígado. A su vez, aunque los edulcorantes artificiales no sean a priori calóricos, causan bacterias en el intestino que interfieren en el metabolismo.
Los nutricionistas explican, además, que tomar muchas bebidas gaseosas hacen que comamos más porque hacen que uno sienta una sensación falsa de saciedad y que, rápidamente, vuelva a sentir hambre.

ENTONCES... QUE DEBEMOS TOMAR?

En primer lugar, agua. Hay que tomar mucha agua. Es lo más sano para los riñones y para la hidratación de nuestro cuerpo en general.

También el té verde es una excelente opción para tomar en cualquier hora del día. Las catechinas, un ingrediente antioxidante de la bebida, estimulan que el cuerpo queme calorías. Las catechinas también se encuentran presentes en las manzanas y las moras y, aunque no sean adecuados en dietas, también en el chocolate y el vino tinto.

Otros consejos para hacer que las bebidas engorden menos y nos ayuden en la dieta son:

* Cambiar el comer entre horas por "bebidas inteligentes", que tienen pocas calorías y ayudan a eliminar grasas. El té o las bebidas y refrescos sin gas y bajos en azúcares aumentan la saciedad y hacen que baje la ansiedad por la comida, mientras nos ayudan a "limpiar" la grasa del organismo.

* Sustituir el café con leche por café natural. El café combinado con leche, leche condensada o cremas tiene muchísimas calorías. En cambio, si lo tomamos solo y en una medida razonable, el café natural ayuda al sistema a depurar grasas.

* Olvidate de las bebidas energéticas: tienen mucha cafeína y muchísimos azúcares, conservantes y otros compuestos que almacenan grasa en nuestro organismo.

* Tomar té sin azúcar es una de los mejores remedios para perder peso. Los beneficios del té son muchos: es una de las bebidas que más ayudan a eliminar la grasa y expulsarla del cuerpo de manera natural.

* Olvidar las bebidas con gas, si tomamos jugos naturales o bebidas y refrescos sin gas enseguida notaremos el efecto. Las bebidas libres de gas o sodas son refrescos que no engordan y son muy sabrosos.

* Algunas bebidas que aportan pocas calorías son las leches de soja y las de almendras, que incluso engordan menos que la leche descremada de vaca. Además, las bebidas calientes deben endulzarse con edulcorantes para evitar el consumo de azúcar.

Tabla de calorías

* Agua mineral: 0 cal.
* Agua tónica: 70 cal. por vaso
* Jugo de frutas envasados: 85 cal. por vaso.
* Gaseosas cola: entre 90 y 120 cal. por vaso.
* Gaseosas de lima- limón: 86 cal. por vaso.
* Coca Cola light: 1 cal. por vaso.
* Jugos en polvo diluidos bajas calorías: 10 cal. por vaso.
* Jugos en polvo diluidos: 50 cal. por vaso.
* Aguas saborizadas: 60 cal. por vaso.
* Aguas saborizadas light: entre 0 y 10 cal. por vaso.
* Gatorade: 60 cal. por vaso.
* Cerveza: 90 cal. por vaso.
* Sidra: entre 100 y 150 cal. por copa.
* Vino tinto: entre 130 y 176 cal. por copa.
* Vino blanco: 160 cal. por copa.
* Infusiones de té o café: 4 cal. por taza.