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miércoles, 30 de abril de 2014

QUE ES LA ANSIEDAD CRONICA?


El miedo se apodera de ti. Empiezas a sudar frío, a temblar. Suben las pulsaciones y experimentas malestar físico. Sientes que no puedes respirar y la cabeza no para de tener pensamientos sobre todos los posibles escenarios negativos -fatalistas- que pueden ocurrir si das un paso.

Esta es la ansiedad en su máxima expresión.

El miedo se apodera de ti. Empiezas a sudar frío, a temblar. Suben las pulsaciones y experimentas malestar físico. Sientes que no puedes respirar y la cabeza no para de tener pensamientos sobre todos los posibles escenarios negativos -fatalistas- que pueden ocurrir si das un paso.
Esta es la ansiedad en su máxima expresión.

Se trata de un trastorno que puede tomar el control de la vida de una manera tal que impide que quien la padezca salga de casa, trabaje o, incluso, duerma.

Aproximadamente una de cada 14 personas en el mundo experimenta ansiedad en algún momento. Si bien esta afección puede ser leve, cuando se manifiesta de una forma extrema, evita que quien la sufre lleve una vida normal.

Scott Stossel, escritor y editor de la revista estadounidense The Atlantic, logró durante mucho tiempo mantener su ansiedad en secreto, pero al final fue tan aguda que casi se pierde su boda.

Como escritor, las giras para promocionar sus libros son una fuente tan estresante que decidió escribir uno sobre esta condición: The Age of Anxiety (La era de la ansiedad), que resultó en otra no menos estresante gira.

"Para mí la ansiedad puede ser un sentimiento generalizado de preocupación", le explica al programa Health Check de la BBC. "Una preocupación sobre cada posible resultado negativo en el que anticipo lo peor".

Pero Stossel también tiene manifestaciones más serias que se expresan con ataques de pánico. "Es esta inhabilidad de pensar con claridad, empiezas a sudar y a hiperventilar, sientes que no puedes respirar y te aprieta el pecho, y tienes diversos malestares gástricos. Puede ser aterrador y muy incómodo".

Según los expertos, la ansiedad consiste en una variedad de miedos que tiene la gente, de los cuales, uno o dos son más prominentes.

"Si bien se trata de un proceso normal que todo el mundo tiene en algún momento, y que es importante para mantenerte a salvo, la ansiedad crónica es mucho menos común", le dice a la BBC Nick Grey, psicólogo del Centro para la Ansiedad y Traumas del hospital Maudsley en Londres, Reino Unido.

"Una definición razonable es la sensación de preocupación, el miedo que tiene la gente ante un resultado incierto", agrega.


Pero, ¿qué hace que unas personas sufran de ansiedad aguda y otras no?

Stossel siempre pensó que sus fobias eran fruto de las preocupaciones de su madre. Por eso, cuando fue padre, se ocupó bastante en no manifestar sus miedos delante de su hija.

Sin embargo, cuando su hija tenía 7 años, la misma edad en que se empezaron a manifestar sus fobias, ella las empezó a desarrollar de una forma muy similar.

"Para mí fue tanto descorazonador como fascinante ver que algo así estaba en los genes", confiesa.
Pero esto no quiere decir que los genes son el único responsable de la ansiedad. También están las circunstancias de la vida y un componente de suerte.

"Podemos desarrollar ansiedad crónica a partir de casi cualquier estímulo que esté asociado con algún tipo de experiencia traumática", señala Grey.

Muchas de las personas que sufren de ansiedad suelen esforzarse mucho en disimularla, por miedo a que otros lo vean como algo malo.

"Siempre tienen el terror de que descubran su personalidad ansiosa", explica Stossel.

Esto contribuye más a la ansiedad, "porque te esfuerzas tanto en mantener escondida esa vulnerabilidad que tienes poner mucha energía en ello y eso causa ansiedad adicional", agrega el autor.

Claire sufre de ansiedad social. Cree que su trabajo es el desencadenante.

"En mi oficina hay personalidades muy fuertes, esto no significa que sean malos. Sólo que me pone más presión porque siento que necesito ser como ellos", cuenta.

Esta mujer, quien no quiere ser identificada, explica que al principio notaba que ciertos eventos -como reuniones y ponencias- le dificultaban dormir por la noche. "Hasta que ya no podía dormir en toda la noche porque estaba demasiado preocupada".

"Me preocupaba hablar con ciertas personas en la oficina", y empezó a tener síntomas típicos de ansiedad.

 Si bien la ansiedad no se puede curar, la buena noticia es que sí se puede tratar para que el paciente aprenda a manejarla.


Claire ha pasado por varios tratamientos y toma medicamentos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

"Hice un curso de terapia de comportamiento cognitivo, lo que me ayudó a reentrenar mi cerebro en neutralizar los pensamientos negativos con los más racionales", señala.

Para mantener los niveles de adrenalina bajos, va al gimnasio tres veces por semana.

Aunque el tratamiento que le ha dado los mejores resultados es la terapia de exposición, en la que la persona se expone a situaciones incómodas para entrenar al cerebro a que no se congele cuando esté antes situaciones similares de la vida real.

"Sé que siempre me voy a sentir nerviosa, porque es una emoción natural. No es un síntoma de un problema mucho mayor", dice. "La gente se pone nerviosa antes de las entrevistas de trabajo, antes de un encuentro con un extraño y están bien. Se trata de aceptar ese sentimiento".

Stossel está de acuerdo en que la clave para controlar su ansiedad estuvo en aceptarla. "Es una parte de lo que soy, junto con otros elementos de mi personalidad que pueden ser favorables".

"Nosotros ayudamos a que nuestros pacientes a darse cuenta que algunas de las cosas que hacen para 'salvarse' de una situación que creen peligrosa son probablemente innecesarias", explica por su parte Grey.

El psicólogo agrega que cuando uno tiene un ataque de ansiedad es más consciente de sí mismo y presta menos atención a lo que le rodea, algo que puede ir en contra cuando se trata de una verdadera situación de peligro.

"Hay que ayudarles a llevar su atención hacia afuera, en el mundo real, en vez de hacia ellos".

martes, 17 de diciembre de 2013

LA RISA... SIEMPRE ES REMEDIO INFALIBLE?


¿De verdad la risa es la mejor medicina? A pesar de lo que a priori se puede pensar, este acto de alegría tiene tanto poder que, de la misma forma que, en general, consigue reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, en algunos pacientes puede producir efectos secundarios.

Un grupo de científicos de la Universidad de Birmingham y de Oxford (Reino Unido) han hecho una búsqueda de todos los estudios publicados entre 1946 y 2013 sobre los beneficios y también los daños que puede causar la risa. Después de analizar los datos, plasman sus conclusiones en un artículo que acaba de difundir la revista British Medical Journal (BMJ).

Esta publicación no había abordado seriamente los efectos de la risa desde 1899, cuando un editorialista, en respuesta a una carta que afirmaba que los chistes podrían tratar la bronquitis, proponía un nuevo término: 'gelototerapia' (en griego, gelos significa risa). Un año antes, la revista BMJ había descrito el caso de una niña de 13 años que sufrió un infarto después de haberse reído durante un buen rato.

El yin y el yang de la risa, una cuestión que este equipo de investigadores ha intentado aclarar haciendo una revisión de estudios. Por un lado, "hemos observado que reírse puede aumentar el umbral del dolor, sin embargo, se ha visto que las bromas en los hospitales no consiguen reducir la angustia de los niños que se someten a cirugías menores, aunque se rían tanto que hasta les duela el costado", exponen los autores en su artículo.

Ninguno de los trabajos revisados pone en duda que "la risa reduce el estrés, la ansiedad y la depresión". También consigue "disminuir la rigidez de la pared arterial" y esto, según los investigadores, "puede aliviar la tensión, y disminuye el riesgo de infarto". Además, en los pacientes con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) mejora su función pulmonar. Hay estudios que demuestran incluso que reírse durante un día entero ayuda a quemar 2.000 calorías y baja los niveles de azúcar en sangre en los diabéticos.

Y por si fueran pocas sus virtudes, este acto de alegría mejora la fertilidad. Otro de los trabajos seleccionados revela que el 36% de las mujeres que se habían sometido a fecundación in vitro y que, tras la transferencia de embriones, fueron entretenidas por una actuación de payasos, se quedaron embarazadas; en comparación con el 20% de las que no asistieron a este show tras la intervención.

Pero el prospecto de la risa tiene contraindicaciones, en personas con enfermedades muy específicas. Un estudio señala el caso de una mujer con síndrome de Lown Ganong Levine o de conducción atrioventricular acelerada que murió después de un periodo de intensa risa que, según los médicos, fue, posiblemente, el desecadenante del fatal desenlace. Otros expertos reflejan en sus trabajos que una rápida aspiración durante las carcajadas puede provocar la inhalación de cuerpos extraños y un ataque de asma. Reírse con ganas también podría motivar incontinencia y hernias.

En vista de los resultados, señalan los autores de la revisión, "no se puede decir que la risa sólo sea beneficiosa" o que "sea siempre la mejor medicina". Sin embargo, "los efectos secundarios sólo ocurren con sobredosis prolongadas de risa y en personas especialmente susceptibles". Es decir, "el humor conlleva un bajo riesgo de efectos secundarios y un alto índice de beneficios", así que, a no ser que el médico se lo desaconseje, habrá que dejarse llevar por las palabras de Robert Burton (autor de 'La anatomía de la melancolía'): "La risa prolonga la vida, mejora el humor y rejuvenece"

viernes, 9 de noviembre de 2012

LLEGAN LOS EXAMENES... QUE HACER CON LA ANSIEDAD?


Estar un poco nervioso antes de un examen es normal y esperable, ya que cuando la ansiedad se manifiesta en niveles moderados facilita el rendimiento e incrementa la motivación. Sin embargo, la cercanía de un examen a veces se vive como una experiencia incómoda y desagradable. Cuando la ansiedad es muy intensa se refleja en molestos registros somáticos y puede llegar a provocar cambios y pérdida de control sobre nuestros comportamientos normales.

La ansiedad intensa ante los exámenes es una reacción de tipo emocional de carácter negativo que se manifiesta como un miedo persistente que se genera frente a la expectativa o la presencia de un examen. Esta situación de evaluación puede sentirse durante exámenes escritos, orales, trabajos, informes, participaciones en clase o una entrevista de trabajo; cualquier situación en donde la persona sienta que sus capacidades son evaluadas.

La ansiedad ante los exámenes puede ser “anticipatoria” o “situacional”. La primera aparece al momento de estudiar o al pensar en el examen (“me van a aplazar”, “me voy a febrero”). La ansiedad “situacional” surge durante el examen propiamente dicho (“esto nunca me va a salir”).

Los problemas surgen cuando en algunas personas el miedo se vuelve tan intenso que interfiere en su capacidad para obtener buenos resultados en sus evaluaciones.

¿EN QUE SITUACIONES AFECTA LA ANSIEDAD?

En muchos casos los malos hábitos de estudio, la poca preparación para el examen o el no poder administrar el tiempo de manera eficiente pueden provocar una respuesta intensa de ansiedad.

En los casos donde la preparación para el examen fue la adecuada, la ansiedad puede estar debida a continuos pensamientos negativos o preocupaciones. Pensamientos como “me van a aplazar otra vez”, “Juan ya escribió 3 hojas y yo todavía no empecé”, “si me aplazan el examen de manejo no podré conducir jamás”… atormentan a la persona y no permiten que pueda concentrarse en responder las preguntas de la evaluación.

En otros casos, experiencias previas de bloqueo frente a un examen, el haberse “quedarse en blanco” o haber sido incapaz de recordar las respuestas estudiadas,  actúan como detonantes para activar la ansiedad intensa.

Las personas con tendencias perfeccionistas o que se preocupan mucho por las cosas tiene más probabilidades de presentar problemas de ansiedad. También el miedo a la mirada reprobatoria de los padres y maestros interfiere en la capacidad para rendir satisfactoriamente durante un examen.

Encontramos así dos perfiles distintos de personas con ansiedad ante los exámenes: aquellos que presentan déficits en sus habilidades de estudio y aquellos en que –a pesar de contar con buenos hábitos de estudio- su rendimiento se encuentra afectado por la ansiedad.

En casos de ansiedad intensa el estrés inhibe la capacidad de absorber, retener y recuperar información. La ansiedad genera “ruido”, esta interferencia bloquea la habilidad para recuperar lo que está almacenado en nuestra memoria y al mismo tiempo entorpece nuestra habilidad para comprender y razonar.
Es interesante destacar que un estudio publicado en Inglaterra muestra que el impacto de la ansiedad es mayor y tiene un efecto aun más negativo sobre los resultados del examen si el niño no tiene buena memoria.  En aquellos casos en que el niño presenta buena memoria, la elevada ansiedad se ha relacionado, en cambio, con mejores resultados en los exámenes.

Los estudios concuerdan que, con el fin de superar este tipo de ansiedad y mejorar la habilidad para preparar y rendir exámenes, es importante:

• proveer a los estudiantes de herramientas y estrategias que ayuden a la construcción de habilidades emocionales,
• el ejercicio de hábitos saludables mientras se esta preparando un examen


COMO AFECTA LA ANSIEDAD INTENSA A LOS EXAMENES?

Este tipo de ansiedad puede afectar a nivel físico, emocional, comportamental y cognitivo.

Los síntomas físicos son: dolores de cabeza, nauseas o diarrea, cambios de temperatura corporal, excesiva sudoración, falta de aire, mareos, desmayos, taquicardia, palpitaciones, tensión muscular y sequedad en la boca.

Los síntomas emocionales incluyen miedo intenso, desilusión, enojo, depresión, llantos o risas repentinos, sentimientos de vulnerabilidad y desamparo.

Los síntomas comportamentales son: perturbaciones en la conducta motora verbal, tales como temblor de la voz, repeticiones, tartamudeo, y el “quedarse en blanco”. También la aparición de tics, temblores, fumar compulsivamente, comer o beber en exceso, intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.), deambular, quedarse paralizado.

Los síntomas cognitivos principales son la dificultad para concentrarse, para controlar las preocupaciones y organizar las ideas, los pensamientos negativos relativos al rendimiento deficiente, y presentar un estado de confusión. También el miedo a no alcanzar sus expectativas o las de los demás, a consecuencias negativas de un posible bajo rendimiento, a no ser capaz y a ser menos que los demás.


CONSEJOS PARA MANEJAR LA ANSIEDAD ANTE LOS EXAMENES

1 - Preparate bien y administrá el tiempo de manera eficiente. Un “atracón” de estudio la noche anterior solo provocará más ansiedad. No evites asistir a un examen por el miedo al quedar en blanco, el desarrollo de habilidades para afrontar la ansiedad es un proceso gradual.

2 – Cuidado con tu voz interior: Si no te fue bien a causa de la ansiedad, es muy fácil dejarse vencer en un espiral de pensamientos negativos. Debes prestar atención a lo que te dices y aprender a cuestionar y desafiar tus pensamientos. Pensamientos como “Tendría que haber estudiado mas”, “Debo ser tonto/a”, “Me tiene que ir bien, sino es el fin” no ayudan. Es bueno decir “BASTA!” y encontrar pensamientos alternativos como : “Estoy preparado para este examen”, “Soy lo suficientemente inteligente para aprobar”, “Si no me va bien, no es el fin del mundo”. También es útil participar de un Taller que pueda darte herramientas específicas para flexibilizar tus ideas, encontrar alternativas y desafiar tus pensamientos negativos.

3- Visualizá el éxito: Los atletas profesionales se visualizan a sí mismos en la competencia. Se puede hacer lo mismo para superar la ansiedad ante los exámenes. Imagínate sintiéndote seguro, confiado y con la mente clara para rendir el examen.

4- Estrategias de relajación: Utiliza ejercicios de respiración y  de relajación antes y durante el examen.

5- Hábitos saludables: Cuidá tu salud. Para bajar los niveles de estrés el ejercicio, el buen dormir y la alimentación sana son clave.

6- Llegá temprano al examen (por lo menos diez minutos antes). Si la espera te produce nervios, lleva una revista o algo para mantenerte ocupado.

7- Focalizá: Durante la evaluación haz todo lo posible para mantener el foco de atención en el examen. Saca punta al lápiz, realiza una pregunta, subraya las palabras clave o realiza unas respiraciones profundas. Chequea el tiempo. Antes de empezar a responder, lee la consigna un par de veces. Comienza con las preguntas más fáciles.

8- Aceptá un poco de ansiedad. Reconoce que un poco de ansiedad antes de un examen es importante para la motivación a dar lo mejor de uno mismo

9- Un tropezón no es caída. Si no te va bien, reconoce que es normal que pueda haber algún obstáculo en el camino. Busca ayuda, aprende de tus errores y planifica mejor para la próxima vez.

10- Planea un premio para después del examen. Tómate un tiempo para relajarte antes de comenzar a estudiar para el próximo examen.


QUERES SABER SI SOS ANSIOSO ANTE LOS EXAMENES?

Nist y Diehl (1990) desarrollaron un breve cuestionario con el fin de detectar si un estudiante experimenta un caso de ansiedad moderada o severa ante un examen.

Para completar este cuestionario (*), lee detenidamente cada ítem y reflexiona acerca de tus experiencias pasadas en relación a situaciones de evaluación. Indica (de 1 a 5) con cuanta frecuencia el ítem describe tus sentimientos, pensamientos y conductas.

Nunca (1) – Casi nunca (2) – A veces (3) – Con Frecuencia (4) – Siempre (5)

____ Tengo claros síntomas nerviosos como sudoración de manos, temblores y demás antes de un examen
____ Tengo “mariposas” en la panza antes de un examen
____ Siento nauseas antes de un examen
____ Leo el examen y siento que no se ninguna respuesta
____ Siento pánico antes y durante un examen
____ Mi mente queda “en blanco” durante un examen
____ Recuerdo la información que había quedado “en blanco” una vez que salgo de la situación de examen
____ Tengo dificultad para dormir la noche anterior al examen
____ Me equivoco en preguntas fáciles o contesto las preguntas en el lugar incorrecto
____ Me cuesta elegir las respuestas

Suma los ítems. El puntaje se encontrará entre 10 y 50.

- Un puntaje bajo (10 a 19 puntos) indica que no padeces ansiedad ante examen.
- Un puntaje entre 20 y 35 indica que, si bien presentas algunas de las características de ansiedad ante examen,  tus niveles de ansiedad son saludables.
- Un puntaje mayor a 35 indica la presencia de un nivel de ansiedad ante examen poco saludable. Seria importante en este caso evaluar las razones de este malestar e identificar estrategias y herramientas para aliviar los síntomas y mejorar el rendimiento ante este tipo de situaciones.

* Adaptación cuestionario sobre Ansiedad ante Examen  Nist  y Diehl (1990)

(De Infobae Salud)