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Aqui hablamos de Medicina sin jeroglificos, tratando de explicar y hacernos entender... enfasis en Neurociencias pero si hay que hablar de otras ramas medicas, pues lo hacemos...!!! Bienvenidos y gracias por estar...!!!

jueves, 14 de octubre de 2010

BLOGS PARA SEGUIR: BLOG PARAGUAYO SOBRE ECOGRAFIA

El blog de mi colega y hermano del alma, Dr. Orlando Emmanuel Alfonso Stumpfs. Sin desperdicios.

http://e-coimagen.blogspot.com/

miércoles, 13 de octubre de 2010

EL CONOCIMIENTO SI OCUPA LUGAR


Para que se formen nuevos recuerdos, es preciso borrar los antiguos. No significa que para aprender a conducir haya que olvidar la tabla del dos, porque este fenómeno no es generalizado. Sólo ocurre en una pequeña estructura del cerebro, dónde el continuo recambio de neuronas es esencial para que las viejas memorias desaparezcan y dejen sitio a las nuevas.


En los primeros compases de la formación de ciertos recuerdos es crucial la función del hipocampo, una estructura del cerebro situada en el lóbulo temporal que interviene en los procesos de aprendizaje y memoria. Cuando, al poco tiempo de adquirir un miedo lo evocamos, su recuperación depende de la actividad de esta área del sistema nervioso central. Pero, con el paso del tiempo, su activación se reduce sin que, por el contrario, dicho miedo desaparezca.

¿Qué ha sucedido entonces con ese recuerdo? Numerosos estudios indican que nuestro cerebro desplaza la memoria de unos compartimentos a otros, y acaba almacenada en estructuras superiores como el neocórtex. Este reseteo de la información del hipocampo tiene lugar "para preservar su capacidad de aprendizaje", explica un trabajo publicado en la revista 'Cell'.

Junto a este fenómeno del decaimiento de la actividad hipocampal durante la recuperación de recuerdos, los científicos han constatado otro sorprendente hallazgo: la continua regeneración neuronal en esta estructura. Esta neurogénesis se ha relacionado con procesos antidepresivos, algunas enfermedades del sistema nervioso central, el aprendizaje y la memoria. Tal vez, se aventuraron los autores del citado trabajo, también fuera responsable de mantener el hipocampo como una hoja en blanco.

Cada nueva neurona, para ser funcional, debe establecer conexiones con los circuitos que la rodean. Esta integración constante de células nerviosas en las redes hipocampales "podría alterar la información preexistente en ellas", señala el estudio, lo que explicaría por qué los recuerdos desaparecen de esta área.

Los investigadores, procedentes de la Universidad de Toyama (Japón), diseñaron dos experimentos. Trabajando con ratas cuya capacidad de neurogénesis había sido drásticamente limitada –bien mediante radiación bien genéticamente- comprobaron que la activación del hipocampo al evocar un determinado recuerdo se mantenía en el tiempo sin que parecieran debilitarse los circuitos que lo contenían.

Al inhibir la formación de nuevas neuronas, el periodo en el que las memorias permanecen en el hipocampo se prolongó. Hecho que sugiere cierta conexión entre ambos fenómenos.

Después, sometieron a otro grupo de ratas a una rutina que estimula la neurogénesis: el ejercicio físico. Tras dos semanas corriendo en una rueda, "la proliferación celular en el hipocampo aumentó marcadamente", explica el estudio. Al contrario de lo observado antes, el debilitamiento de la actividad del hipocampo se había acelerado en estos roedores sin que, por ese motivo, hubieran desaparecido los recuerdos.

Estos datos sugieren "la existencia de un mecanismo que coordina la pérdida de memoria en el hipocampo y su traslado a otras estructuras", señalan los autores. En ese trasvase de información, la neurogénesis del hipocampo desempeñaría un papel central, al desplazar a las viejas neuronas y alterar los circuitos nerviosos.

"El aumento de la neurogénesis causado por el ejercicio aceleraría la pérdida de memoria en el hipocampo y, al mismo tiempo, facilitaría su transferencia al neocórtex", ha explicado Kaoru Inokuchi, quien ha dirigido el estudio. "La capacidad de almacenamiento de recuerdos del hipocampo es limitada, pero el ejercicio puede incrementar [de este modo] la capacidad [total del cerebro]", añade.

LA ORQUESTA SINFONICA CEREBRAL


Millones de neuronas conectadas entre sí forman nuestro cerebro, el órgano gracias al cual somos capaces de realizar complicadas tareas. Aunque las células nerviosas se organizan en distintas áreas funcionales, cuando se trata de acciones complejas deben ponerse a trabajar neuronas de muchas zonas. Según un grupo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), existen ciertos 'ritmos' cerebrales que actúan como un director de orquesta, reclutando a sus músicos en el momento preciso estén donde estén.

A principios del siglo XX, el alemán Hans Berger descubrió la existencia de ondas cerebrales. Impulsos eléctricos de los que nada se sabía y que abrieron una nueva puerta en el estudio del órgano gris. Era "como escuchar a un grupo numeroso de gente. Si estás a mucha distancia, oyes un murmullo pero eres incapaz de distinguir las conversaciones.

Con los años, el estudio del cerebro y sus ondas propició un cambio de paradigma que culminó con la edición del libro 'La organización del comportamiento' del neurocientífico Donald Hebb, que proponía que las unidades funcionales del sistema nervioso no eran las neuronas de forma individual -como se pensaba desde que las viera por primera vez Santiago Ramón y Cajal- sino grupos de células que cumplían una misma misión y que podían situarse a gran distancia unas de otras.

"Es una vieja teoría de los años 50 que viene a decir que no importa el sitio del cerebro en el que ocurren las cosas sino las conexiones que existen entre las diferentes zonas", señala Manuel Martín-Loeches, responsable de la sección de Neurociencia Cognitiva del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos. "Esta idea de que nuestro comportamiento tiene más que ver con las conexiones que con otra cosa se ha ido afianzando con los años".

Pero la hipótesis de Hebb planteaba un problema: cómo esas neuronas eran capaces de coordinarse a gran distancia para activarse a la vez. Las pruebas de imagen mostraban que, efectivamente, durante la realización de una tarea compleja -por ejemplo, coger una pelota- hay varias zonas del cerebro que se ponen en marcha para poder calcular su trayectoria y velocidad pero también para adecuar la posición del cuerpo y hacer los movimientos pertinentes, para observar su tamaño, forma, color, etc.

"Cuando percibimos una fruta, vemos su color, su tamaño, su brillo, su sabor, su olor... y se activan distintas zonas en la corteza. Sin embargo, nosotros tenemos una sensación de unificación: una manzana", explica Martín-Loeches. "Esta unificación es posible gracias a la coordinación de las distintas partes del cerebro", añade.

Pero, ¿cómo sucede? Ahí es donde empezaron a cobrar protagonismo las ondas cerebrales.
"Hebb dijo, básicamente, que las neuronas no eran la unidad más importante de trabajo del cerebro, sino que son los grupos celulares los que realmente importan", explica Ryan Canolty, alumno de postdoctorado en el laboratorio de Carmena. Pero "se desconoce cómo varias neuronas de distintas regiones corticales coordinan su actividad fugazmente para formar estos conjuntos".
 
Esta sincronía podría residir, según los experimentos de Carmena y Canolty publicados en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' ('PNAS'), en las oscilaciones neuronales. Gracias al análisis de los datos procedentes del seguimiento de cuatro macacos mientras que estos realizaban ciertas tareas (de memoria y de interfaz cerebro-máquina), los autores observaron que estas oscilaciones, en el momento adecuado, se acoplan en múltiples áreas de la corteza cerebral coordinando así la actividad de varios grupos neuronales.

Para averiguarlo, "básicamente, han registrado la actividad individual de las neuronas", indica el investigador del UCM-ISCIII. Las células nerviosas producen constantemente lo que los investigadores llaman 'espigas', impulsos eléctricos que van variando en su frecuencia. "Esta actividad aparentemente espontánea de una neurona no lo es tanto", subraya este experto, "ya que depende de lo que sucede en otras partes del cerebro; tanto en sus alrededores -cosa que ya se sabía-, como a gran distancia -tal y como demuestra el estudio".

"La actividad -indica Carmena- ocurre en muchas neuronas distribuidas en distintas partes del cerebro que se coordinan gracias a los ritmos cerebrales". Cuando una de estas oscilaciones alcanza una frecuencia concreta, las neuronas que responden a esa en particular se activan. Igual que ante cierto movimiento de la batuta los violines primeros tocan su partitura y con otro gesto empieza su melodía el viento.

Esta aportación refuerza el papel de las redes neuronales y esclarece algo su funcionamiento. Pero, en lo que al cerebro se refiere, estamos muy lejos de comprenderlo ya que cuanto más sabemos sobre él, más complejo se revela. La esperanza de Martín-Loeches es que "algún día un buen ordenador nos ayude a entenderlo porque nosotros solos no podemos".

RUIDOS QUE MATAN AL CORAZON


Cada segundo, minuto u hora que un avión corporativo o privado despega o aterriza, los residentes de las zonas cercanas al aeropuerto están exponiendo su salud por culpa de la contaminación acústica y ambiental. A la irritabilidad, el insomnio, el cansancio o el aumento de la presión sanguínea se suma ahora un nuevo riesgo asociado al ruido que acaban desvelar científicos suizos: las patologías cardiacas.

Una relación que se afianza esta semana al coincidir esta nueva investigación con otra que recoge 'Occupational and Environmental Medicine' . En ella se certifica que los empleados con ruido persistente en sus trabajos tienen entre dos y tres veces más riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca grave en comparacion con los que gozan de ambientes laborales silenciosos.

Matthias Egger, de la Universidad de Berna (Suiza) y autor de la investigación relacionada con los aeropuertos que ha contado con la participación de 4,6 millones de adultos de todo el país, aclara que "no es la primera vez que el ruido se asocia a efectos negativos en la salud, incluido mayores posibilidades de sufrir del corazón. Sin embargo, creemos que este estudio es un progreso importante que ayuda a determinar si el ruido realmente tiene este efecto sobre el corazón o es su combinación con la contaminación ambiental".
Gracias a los registros gubernamentales y los datos ambientales, los investigadores pudieron determinan los niveles de contaminación en las zonas residenciales cercanas a los aeropuertos, además de establecer el nivel de ruido a lo largo de quince años. Tras tener en cuenta los niveles de partículas contaminantes en el aire, así como otros factores de riesgo relacionados con la salud cardiaca, encontraron que tanto el nivel como la duración del ruido elevaban por sí solos el riesgo de sufrir un ataque cardiaco mortal.

Tras identificar entre 2000 y 2005, un total de 15.532 defunciones por infarto entre la población estudiada, los autores hallaron que los habitantes expuestos diariamente a 60 decibelios tenían un 30% más de posibilidades de morir del corazón en comparación con los que vivían bajo 45 decibelios.
Publicado en 'Epidemiology' , el ensayo apunta, además, que los que sufrían "mayores niveles de ruido eran los que más riesgo tenían. Asimismo, aquéllos que residían dentro de un perímetro de 100 metros de una autopista o autovía poseían, asimismo, más posibilidades de enfermar del corazón".
 
El ruido parece ser un factor de riesgo cardiaco independiente tal y como también se constata en la investigación relacionada con los centros laborales. Dirigida por Wenqi Gan, de la Universidad British Columbia en Vancouver (Canadá), ha sido llevada a cabo con 6.000 trabajadores de 20 años o más.
Los participantes se dividieron entre los que sí soportaban ruidos fuertes (si era difícil hablar con un compañero a un nivel normal) persistentes (al menos durante tres meses) en sus trabajos o los que desempeñaban su actividad sin contaminación acústica. Los científicos encontraron que hasta el 21% de los empleados confesó aguantar un ambiente ruidoso. La mayoría de ellos era varón con una edad media de 40 años y tendían a fumar y a tener más sobrepeso (factores de riesgo cardiacos) que los que trabajaban 'en silencio'.

Sin embargo, y tras ajustar todas las variables que pueden interferir en los resultados, los expertos descubrieron que la exposición a largo plazo en los centros de trabajo "aumentaba en casi el triple la prevalencia de angina pecho y el doble, la de enfermedad coronaria y la hipertensión sistólica aislada", determinan los científicos canadienses.

Especulan con la posibilidad de que la contaminación acústica fuerte, soportada días tras día, "puede ser un factor de estrés externo considerable como otros conocidos, lo que eleva las posibilidades de sufrir del corazón. La exposición a niveles elevados de ruido en el trabajo es un importante problema de salud ocupacionales y merece una atención especial", recomiendan en su ensayo.

COMIDAS Y MEDICAMENTOS QUE NO SE LLEVAN ENTRE SI


"Tómeselo tres veces al día, después de las comidas". ¿Cuántas veces ha escuchado esta frase en la consulta del médico? ¿Hace caso al consejo?

En contra de lo que muchos creen, seguir recomendaciones como ésta es importante, ya que determinados medicamentos pueden ser más o menos efectivos en función de cuándo, cómo y con qué se consuman.

Algunos fármacos deben administrarse con comida, porque se absorben mucho mejor. Otros, por el contrario, deben tomarse con el estómago completamente vacío porque si no, la comida anula su efecto. Y, en ocasiones, también hay que tener en cuenta qué tipo de alimentos acompañan al medicamento.

Y es que no todos los alimentos se llevan bien con pastillas y jarabes, por lo que es fundamental consultar el prospecto antes de ingerir cualquier medicamento.

Algunos antibióticos, como las tetraciclinas no deben administrarse con leche u otros lácteos porque no se asimilan bien. Lo mismo ocurre con las fluroquinolonas (también empleadas como bactericidas), o los bifosfonatos, (un tipo de fármacos que se utilizan contra la osteoporosis), cuya relación con los derivados de la leche tampoco es buena.

Los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales -como el popular Sintrom- también deben tener especial cuidado con lo que comen, ya que para ellos, tomar muchos alimentos ricos en vitamina K, como las espinacas, las judías, la coliflor o el brécol, puede ser perjudicial. Si hay un consumo excesivo de estos productos se reduce considerablemente la eficacia de los anticoagulantes, que precisamente son antagonistas de la vitamina K.

También los jugos de fruta pueden producir interacciones con ciertos medicamentos por lo que, en general, se recomienda tomar los fármacos con un vaso lleno de agua, sobre todo, si la indicación es que se consuman fuera de las comidas (una hora antes de comer o dos horas después de haber terminado).

Pero no son solo los alimentos los que interfieren en los efectos de los fármacos. También estos últimos pueden dificultar, y mucho, una correcta absorción de los nutrientes. Los antiepilépticos tienden a incrementar las necesidades de ácido fólico , por lo que se aconseja a los pacientes que los toman que incluyan en su dieta suplementos de esta vitamina.


También algunos fármacos para adelgazar pueden producir un déficit nutricional ya que con ellos el cuerpo absorbe menos grasa y también menos vitaminas liposolubles.

Para aclarar cualquier posible duda, se recomienda preguntar siempre al medico porque es la mejor manera de no correr riesgos.

MI NUEVO BLOG: NEUROMARKETING

Me encantan ciertos temas. Y con este en particular, puedo explorar el funcionamiento del cerebro y su uso en el cotidiano vivir.

El NEUROMARKETING es una disciplina nueva y emergente dentro de las Neurociencias y las Ciencias de Mercadeo. Es, nada mas y nada menos, ver los mecanismos implicados en la compra y la venta, la oferta y el consumo, como se comporta el consumidor estudiando su principal sistema involucrado en el reconocimiento y la necesidad, la satisfaccion de esa necesidad y su motivacion para hacerlo, la creacion de esas conductas motivacionales y el mantenimiento de las mismas.

Si les interesa, ahi esta para todos ustedes:

http://neuromarketingpy.blogspot.com/

lunes, 11 de octubre de 2010

LA OBESIDAD QUE HEREDAMOS


Un equipo internacional de más de 400 científicos de 280 instituciones de investigación señaló que sus hallazgos brindan más idea de los procesos biológicos que pueden causar la obesidad y añadió que en el futuro ayudarían a desarrollar nuevas formas de tratar o prevenir la enfermedad.

No obstante, los expertos dijeron que si bien los genes juegan un papel crucial en la obesidad y en los problemas de peso, resaltaron que sólo representan una parte de los motivos por los cuales una persona es obesa, dado que los principales factores son la mala alimentación y la falta de ejercicio.

“No deberíamos olvidar que, mientras que la contribución genética a la obesidad es sustancial, una gran parte de la susceptibilidad a la obesidad sigue debiéndose a nuestro estilo de vida“, dijo Ruth Loos, de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica de Cambridge, quien trabajó en el estudio.

En el primero de dos estudios publicados en la revista Nature Genetics, los científicos identificaron 13 nuevas regiones genéticas en las que las variaciones en la secuencia del ADN pueden relacionarse con si una persona tiene forma de pera o de manzana. La mayoría de esas variaciones tienen un efecto marcadamente más fuerte en las mujeres que en los varones, indicó el equipo.


Investigaciones previas hallaron que el lugar en el que almacenamos grasa en nuestro cuerpo puede afectar nuestra salud.

Más grasa alrededor de la cintura -lo que llamamos cuerpo con forma de manzana- está ligado a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca, mientras que acumular gordura en la cola y en los muslos -forma de pera- ofrecería cierta protección contra la diabetes y la hipertensión.

“Al hallar genes que cumplen un papel importante en influenciar si tenemos forma de manzana o de pera, y las maneras en que esto difiere entre los hombres y las mujeres, esperamos dirigirnos a los procesos biológicos subyacentes”, dijo Cecilia Lindgren, de la Oxford University.

“Dado que los esfuerzos por combatir la obesidad a través de cambios en el estilo de vida o de distintas opciones terapéuticas han demostrado ser muy desafiantes, la posibilidad de alterar los patrones de distribución de grasa brindaría una alternativa para futuros descubrimientos farmacológicos”, añadió Lindgren, que trabajó en ambos estudios.

El segundo estudio buscó genes conectados con el índice de masa corporal (IMC), una medición del peso en relación con la altura usada para especificar si los adultos son obesos o tienen sobrepeso. Un IMC de 25 a 30 indica sobrepeso y de 30 ó más es señalador de obesidad.

Al analizar a más de 250.000 personas que participaron en un estudio de asociación genómica amplia, que incluye el escaneo de los mapas genéticos en busca de indicios en el ADN, los expertos hallaron 18 nuevas regiones genéticas asociadas con el IMC.

Algunos de los nuevos hallazgos sugieren una participación activa de los genes en las zonas cerebrales que influyen en el apetito, dijeron los investigadores, y algunos otros indican que los genes están involucrados en el control de la insulina y el metabolismo.

“Estos dos estudios son el inicio de nuevas perspectivas sobre la biología de la obesidad y la forma corporal, lo que podría conducir a enfoques más personalizados en la prevención de la obesidad y potencialmente al desarrollo de nuevos medicamentos”, dijo Loos.
Fuente: Reuters